El milagro de la comunidad: Desatados para caminar
Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir
Juan 11:44.
vivimos un momento profundamente espiritual en nuestra plenaria. Nuestro pastor nos compartió una enseñanza sobre la resurrección de Lázaro que nos cambió la perspectiva sobre cómo vivimos nuestra fe. Cuando Jesús llamó a Lázaro de la tumba, le devolvió la vida con su poder absoluto. Sin embargo, Lázaro salió atado de pies y manos con las vendas de lino, y Jesús le dio una orden directa a las personas que lo rodeaban: "Desátenlo y déjenlo ir".
La reflexión que nos dejó esta escena fue tremenda. Jesús es el único que nos da la vida nueva, Él es quien nos salva de nuestra muerte espiritual. Pero Él diseña nuestro crecimiento de tal manera que nos coloca en una familia en la fe porque necesita que otros nos "desenvuelvan". Son nuestros hermanos, nuestra comunidad y nuestros seres queridos quienes nos ayudan a quitarnos esas vendas del pasado, los miedos, las inseguridades y las cargas pesadas. Sin esa comunidad, tenemos vida, pero no podemos caminar con libertad.

Terminamos esta enseñanza poniendo la Palabra en acción. Tuvimos un tiempo precioso donde los jóvenes comenzamos a orar los unos por los otros de manera genuina. Fue un momento muy lindo y emotivo, porque entendimos que al orar por nuestro hermano, al escucharlo y al sostenerlo en sus luchas, le estamos quitando las vendas. Jesús nos da la vida, pero nosotros, como cuerpo de Cristo, nos ayudamos a caminar libres.





